~CAPÍTULO 6~
Mi ángel de la guarda.
- ¿Que...Que favor?
Se acercó a mi oído y me dijo lo que quería.
- ¡Eres un salido! ¡Un jodido guarro! Vete por ahí tío.
Me solté de su agarre y empecé a correr. Me tropecé con otra persona.
-Esto no me puede estár pasando.
Pero esta vez era una chica. Era Valeria. Tenía los labios y las mejillas rojas, ¿Cuanto había bebido? Dios...
-¡Zaidaaaaaaaa! JAJAJAJA
-Tía, estás demasiado bebida.
-Que vaaaaaaaaaaaaa JAJAJAJA bueno solo un poquitoo, pero muy poquitoooooo. Sabes que, ves a ese tio de allí JAJAJAJAJAJA nos hemos nos hemos be be...
-Besádo, lo sé
-Besadoooooo JAJAJAJAJAJAJA
-Estás demasiado bebida... Vámonos, Justin debe de estar en la puerta o apunto de llegar
-Noooooo, yo no me voy, yo me quedo con éeeel JAJAJA
-No Valeria, tu te vienes conmigo, y no protestes, lo único que quiere ese tío es llevarte a la cama
-Me da iguaaaaal, yo no protesto nunca JAJAJAJA protesto, anda la largate y no seas pesada que no eres mi madre.
-No seas gilipollas, ¿Sabes que? Pásatelo bien con el musculitos.
Me fuí de nuevo de ahí, con la esperanza de no chocar con nadie más.
Pero esa esperanza me duró poco.
-¿Zaida? Zaida, te estaba buscando
Esa voz.
-¡Justin!
Me lancé a él y puse mis brazos al rededor de su cuello.
-Sácame de aquí. -le susurré-
-Eso está hecho.
Me cogió de la mano, y fuimos caminando hasta salir de allí. Fuera, caminamos un poco hasta que encontramos un banco para sentarnos.
Él se viró hacia mi.
-¿Como se te ocurre venir sola a una discoteca que hace tan solo unos días que abrió? Sabías que estaría llena de gente bebida ¿Estas loca Zaida? Te podrían haber echo daño.
-En realidad no vine sola... Vine con Valeria. Pero a los pocos segundos ya estaba dejando que un tío la manoseara. Luego fui al baño, y al salir me choqué con un chico, que apestaba a cerveza, me agarró y no me dejaba irme, y me dijo que solo me soltaba con una condición...
-¿Que condición?
- Sexo.
Justin bajó la mirada y se viró al frente, miró al cielo lleno de estrellas y luego volvió a mirarme.
-No quiero que vuelvas a hacerlo. Si te pasa algo yo... Me muero, no se que haría.
-No lo haré, tendré cuidado, lo prometo
Miró de nuevo al cielo, yo decidí hacer lo mismo, así un rato. Estábamos los dos uno al lado del otro.
- Te quiero mucho
Lo miré.
Sonreí.
- Y yo a ti
-Ven aquí anda -dando una palma en su muslo izquierdo-
Me levanté de su lado y me senté en sus piernas
-Parece que tengo seis años y le voy a pedir regalos a Santa Claus -sonrío-
Él se ríe.
Yo vuelvo a sonreír.
-¿Te había dicho ya que me encanta tu risa, verdad?
-Un millón de veces -sonríe-
-Y tus ojos, y tu sonrisa, y tus lunares, y tus perfectas manos, que parecen que están echas para las mías.
Él junta su mano con la mía.
-Sácame de aquí. -le susurré-
-Eso está hecho.
Me cogió de la mano, y fuimos caminando hasta salir de allí. Fuera, caminamos un poco hasta que encontramos un banco para sentarnos.
Él se viró hacia mi.
-¿Como se te ocurre venir sola a una discoteca que hace tan solo unos días que abrió? Sabías que estaría llena de gente bebida ¿Estas loca Zaida? Te podrían haber echo daño.
-En realidad no vine sola... Vine con Valeria. Pero a los pocos segundos ya estaba dejando que un tío la manoseara. Luego fui al baño, y al salir me choqué con un chico, que apestaba a cerveza, me agarró y no me dejaba irme, y me dijo que solo me soltaba con una condición...
-¿Que condición?
- Sexo.
Justin bajó la mirada y se viró al frente, miró al cielo lleno de estrellas y luego volvió a mirarme.
-No quiero que vuelvas a hacerlo. Si te pasa algo yo... Me muero, no se que haría.
-No lo haré, tendré cuidado, lo prometo
Miró de nuevo al cielo, yo decidí hacer lo mismo, así un rato. Estábamos los dos uno al lado del otro.
- Te quiero mucho
Lo miré.
Sonreí.
- Y yo a ti
-Ven aquí anda -dando una palma en su muslo izquierdo-
Me levanté de su lado y me senté en sus piernas
-Parece que tengo seis años y le voy a pedir regalos a Santa Claus -sonrío-
Él se ríe.
Yo vuelvo a sonreír.
-¿Te había dicho ya que me encanta tu risa, verdad?
-Un millón de veces -sonríe-
-Y tus ojos, y tu sonrisa, y tus lunares, y tus perfectas manos, que parecen que están echas para las mías.
Él junta su mano con la mía.

