sábado, 29 de marzo de 2014

Capitulo 7.

Abro los ojos poco a poco. ¿Dónde estoy?
Miro a mi derecha, nada, miro a mi izquierda. Un momento. Mi vista se va a un perfecto perfil que tengo al lado, con unos perfectos labios medio abiertos, una perfecta nariz, un perfecto lunar en una mejilla, y unas perfectas pestañas colgando de sus ojos.
Justin.
Sonrío ante esa imagen. Me entran las mariposas en el estomago. Él es tan alskdjnas.

Después de irnos anoche de aquel banco, le pedí que me trajera a casa, pero, al final me convenció para dormir en la suya, a pesar de que Pattie podría pensar cosas que no debe pensar. Él me respondió con una sonrisa; Muñeca, somos primos, ¿Que puede pensar?
Me llamó muñeca. Aysh. Me acomodo un poco en la blanda cama, hoy es.. Sábado. Pattie debe estar abajo, o durmiendo, y no recuerdo haber avisado a mi madre de que estaba aquí. Mierda.
Me siento en la cama, cruzo las piernas, y me hago hacia delante para alcanzar mi bolso, tengo que llamarla. Doy un salto al notar una mano en la parte de atrás de mi muslo. Sonrío aún sin girarme. Justin.

- Buenos días mi dormilón.
- Buenos días mi princesa.

Me alejo del bolso para darle un corto beso en los labios. 

- ¿Hace cuánto que estás despierta?
- Unos minutos.
- ¿Qué hora es?
- No sé, espera, estaba sacando mi móvil cuando me di cuenta de que estabas despierto - río.
- Tenía que haber subido la mano un poco más... Mmh.
- ¡Justin!
- ¡Zaida!
- Cállate.
- Cállame.
- No, voy a ver la hora.
- Que más da la hora, estamos juntos, eso es lo que importa.

Siento sus brazos al rededor de mi cintura y su cabeza apoyada en mi espalda. Se siente tan bien.

- Fuiste tú el que me preguntó la hora cariño - río.
- Vale, sí, cierto, mírala - él ríe conmigo.

Enciendo la pantalla. 27% de batería. Sábado 29/03/2014. 08.04.

- Ocho y cinco, es temprano aún. ¿Crees que tu madre estará despierta?
- No, lo más seguro es que esté durmiendo, ¿Por qué?
- No quiero que me vea salir, ni si quiera sé si nos vio entrar o si sabe que estoy aqui, puede sospechar...
- Si que nos vio entrar, fui yo el que te cogió y te entró a casa, te quedaste dormida en el coche nena - ríe.
- Shhhh. El caso es que sabe que estoy aqui. ¿Y mi madre? No la avisé.
- Mi madre lo hizo. 

Le miro.

- Te quiero.
- Yo también.

Sonrisa por parte de los dos. Y el segundo beso del día.
Me acuesto con él en la cama, apoyo mi cabeza en su pecho mientras dibujo corazones en su piel con mis dedos. 

- ¿Sabes? Eres adorable mientras duermes.
- ¿Y cuando no duermo? - noto como su mano empieza a acariciarme el pelo.
- Cuando no duermes, eres sexy... - digo y sonrío.
- Ah, con que crees que soy sexy, eh. 
- Sí, muchísimo.
- ¿Conseguirás resistirte a mi?
- No creo.
- Mejor, nena.

Después de pasarnos unos minutos más hablando en su cama, nos levantamos y nos arreglamos un poco, yo me lavé la cara, y Justin me dejó un cepillo de dientes que tenía de sobra, me peiné un poco y, mierda. Tenía la ropa de anoche... Pregunté a Justin si tenía alguna ropa que me quedara bien, no quería estar toda la mañana con el vestido y los tacones de la noche anterior.